Cómo sanar relaciones heridas debe empezar con la comunicación. En todas las relaciones problemáticas, especialmente en el matrimonio y la familia, pueden ser numerosos los asuntos implicados: los hijos, la economía, el sexo, la familia política, los animales domésticos. Los malos entendidos pueden resultar arrasadores y las interpretaciones incorrectas, frustrantes. Pero al margen de las posibles dificultades y diferencias, el problema fundamental es normalmente la ruptura o la falta de una verdadera comunicación. No nos relacionamos unos con otros, no estamos suficientemente sincronizados. Y, por eso, no podemos conocernos los unos a los otros .