000 02111nmm a22002534a 4500
003 BOLpUSFA
005 20201007014557.0
008 t es gq d 000 u spa d
041 _aspa
044 _cES
100 _aEscohotado, Antonio
245 _aAprendiendo de las drogas
_h[recurso electrónico]
250 _a1a.ed.
260 _aEspaña:
_bTrivillus,
_c2005.
300 _a146 p.;
_bPDF
520 _aPor razones que se me alcanzan, pero no comparto, ser objetivo y práctico a la vez en este campo que exige hoy visitar bibliotecas especializadas, sumergirse en abstrusos manuales de toxicología, y sufrir entretanto la promoción de embustes; buscar datos fidedignos resulta tan difícil como desaconsejado de modo más o menos explícito, aunque florezcan en cada esquina dispensarios legales o ilegales de distintas drogas. En otras palabras, este campo es el nuestro pero lo es a título pasivo, con vallas que se interrumpen para indicar “pasen” y otras reforzadas por el cartel de “vedado”. El lector puede preguntarse por qué y cómo un profesor de sociología (ahora) y de metafísica y derecho (antes) se decide a abordar una materia en principio reservada a médicos, o a sujetos que mejor estarían sometidos a tratamientos de desintoxicación. Pero el tema de la filosofía propiamente dicha, inmodificado desde los orígenes, es la relación entre ser y pensamiento —o entre realidad e intelecto—, misterio inagotable que cada época vuelve a plantearse con renovado entusiasmo. Hace aproximadamente un cuarto de siglo, cuando terminaba los estudios de licenciatura, alguien me consiguió unas píldoras de LSD 25 (sustancia legal entonces), que venían precedidas por la fama de abrir dimensiones no usadas del psiquismo. Probé —con una mezcla de miedo y viva curiosidad—, para comprobar.
650 _aDrogadicción
650 _aTestimonios
653 _aToxicidad
653 _aAdicción
653 _aConsumo
856 _uhttp://biblioteca.usfa.edu.bo/cgi-bin/koha/opac-retrieve-file.pl?id=5639358aef8298df587627c5566c6ebf
942 _2ddc
_cDOCE
_zWM; SML
999 _c2428
_d2428