De protectores a victimarios: análisis del comportamiento delictivo en casos de violación a niños, niñas y adolescentes.
- La Paz: OBSCD, 2025
- 275 p.
La violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes es un problema social con profundas consecuencias para la sociedad. En Bolivia, al menos un tercio de los menores de 18 años sufre algún tipo de agresión sexual antes de cumplir la mayoría de edad. Asimismo, tres cuartas partes de las agresiones registradas son perpetradas por personas del entorno cercano de la víctima. Existe una ausencia de investigaciones que analicen el contexto social en el que se producen estos delitos, así como de estudios centrados en la perspectiva del agresor. El objetivo de esta investigación fue identificar los patrones de comportamiento, las motivaciones subyacentes y el contexto social en el que operan los agresores de delitos de violación contra niños, niñas y adolescentes, especialmente aquellos que comparten algún grado de parentesco con la víctima. La metodología utilizada fue de tipo mixto, combinando la realización de encuestas (634 boletas), entrevistas en profundidad (34 casos) y la revisión de archivos judiciales. El trabajo de campo se llevó a cabo en seis centros penitenciarios de los departamentos de La Paz, Cochabamba, Santa Cruz, Chuquisaca y Tarija.
Entre los principales hallazgos se encuentra la caracterización de un perfil social del agresor sexual condenado. La mayoría de ellos tiene un rango de edad intermedio de 30-49 años (52,2%), bajos niveles de escolaridad (84,7%) y proviene de áreas rurales (49,84%), habiendo experimentado procesos de migración hacia zonas urbanas. Además, se identificó que las dinámicas familiares durante la infancia de los agresores estuvieron marcadas por patrones significativos de violencia, abandono y negligencia emocional. Los agresores iniciaron su vida sexual a edades tempranas en contextos de desigualdad de poder, normalizando la violencia.
Se constató que la mitad de los agresores sexuales tenían algún vinculo de parentesco con la víctima, siendo los más recurrentes el de padrastro (parentesco por afinidad) y padre biológico. Con base en ello, se tipificó a los agresores sexuales en función de las edades de las víctimas: 0 a 6 años, 7 a 12 años y 13 a 18 años. Mientras que en menores de 6 años predomina el abuso de confianza y la manipulación, en víctimas mayores se observa un incremento en el uso de violencia física y control. En todos los casos, el abuso intrafamiliar es una constante. A medida que aumenta la edad de la víctima, la violencia y el control ejercido por el agresor tienden a intensificarse, adoptando formas más directas y físicas.
En cuanto a las narrativas de los agresores, estos tienden a cosificar a sus víctimas, priorizando el control y la dominación sobre la satisfacción sexual. En sus discursos, suelen minimizar o justificar sus actos, atribuyendo la culpa a las víctimas, alegando desconocimiento de las leyes o responsabilizando a terceros, especialmente a las madres de las víctimas. La familia aparece como un espacio tanto de protección como de encubrimiento, donde se prioriza la estabilidad familiar por encima del bienestar de las víctimas.
9789917964643
Violencia familiar
Niños
Niñas
Adolescentes
Violencia sexual
Abuso sexual
Violación
Agresión sexual
Bolivia
BO 362.8292 / Ob14p
La violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes es un problema social con profundas consecuencias para la sociedad. En Bolivia, al menos un tercio de los menores de 18 años sufre algún tipo de agresión sexual antes de cumplir la mayoría de edad. Asimismo, tres cuartas partes de las agresiones registradas son perpetradas por personas del entorno cercano de la víctima. Existe una ausencia de investigaciones que analicen el contexto social en el que se producen estos delitos, así como de estudios centrados en la perspectiva del agresor. El objetivo de esta investigación fue identificar los patrones de comportamiento, las motivaciones subyacentes y el contexto social en el que operan los agresores de delitos de violación contra niños, niñas y adolescentes, especialmente aquellos que comparten algún grado de parentesco con la víctima. La metodología utilizada fue de tipo mixto, combinando la realización de encuestas (634 boletas), entrevistas en profundidad (34 casos) y la revisión de archivos judiciales. El trabajo de campo se llevó a cabo en seis centros penitenciarios de los departamentos de La Paz, Cochabamba, Santa Cruz, Chuquisaca y Tarija.
Entre los principales hallazgos se encuentra la caracterización de un perfil social del agresor sexual condenado. La mayoría de ellos tiene un rango de edad intermedio de 30-49 años (52,2%), bajos niveles de escolaridad (84,7%) y proviene de áreas rurales (49,84%), habiendo experimentado procesos de migración hacia zonas urbanas. Además, se identificó que las dinámicas familiares durante la infancia de los agresores estuvieron marcadas por patrones significativos de violencia, abandono y negligencia emocional. Los agresores iniciaron su vida sexual a edades tempranas en contextos de desigualdad de poder, normalizando la violencia.
Se constató que la mitad de los agresores sexuales tenían algún vinculo de parentesco con la víctima, siendo los más recurrentes el de padrastro (parentesco por afinidad) y padre biológico. Con base en ello, se tipificó a los agresores sexuales en función de las edades de las víctimas: 0 a 6 años, 7 a 12 años y 13 a 18 años. Mientras que en menores de 6 años predomina el abuso de confianza y la manipulación, en víctimas mayores se observa un incremento en el uso de violencia física y control. En todos los casos, el abuso intrafamiliar es una constante. A medida que aumenta la edad de la víctima, la violencia y el control ejercido por el agresor tienden a intensificarse, adoptando formas más directas y físicas.
En cuanto a las narrativas de los agresores, estos tienden a cosificar a sus víctimas, priorizando el control y la dominación sobre la satisfacción sexual. En sus discursos, suelen minimizar o justificar sus actos, atribuyendo la culpa a las víctimas, alegando desconocimiento de las leyes o responsabilizando a terceros, especialmente a las madres de las víctimas. La familia aparece como un espacio tanto de protección como de encubrimiento, donde se prioriza la estabilidad familiar por encima del bienestar de las víctimas.
9789917964643
Violencia familiar
Niños
Niñas
Adolescentes
Violencia sexual
Abuso sexual
Violación
Agresión sexual
Bolivia
BO 362.8292 / Ob14p